TE ELIGIO LA NOCHE PARA MI

Te eligió la noche para mi

y  yo elegí una noche

para convertirla en toda

una eternidad

para los dos.

 

Apostamos por no amanecer jamás,

por derretir el pálpito de las olas 

con la banda sonora

de la ventana entreabierta,

para escuchar el eco

del roce de los sueños,

cómplices del egoísmo

hasta alcanzar nuestro Himalaya.

Desde la cima

lo transformamos en un lago en calma,

y después en rio 

con crecidas y bajadas

con arroyos y cascadas 

que apretaban nuestras almas

fundiéndonos más,

hasta unir los cuerpos, 

como orillas fecundadas 

en un único caudal,

sobre el que deslizar 

todos los deseos

hacía la desembocadura

de un latido, interrumpido

por la corriente

de un beso interminable.

Nos escondimos 

detrás de una bocanada de niebla,

camuflados por la intemperie

de un noche en carne viva,

cruzamos la frontera

sin salvoconducto,

solo con el pasaporte

de nuestra desnudez total

y descubrimos

la patria de los sin papeles,

de los que acreditan

su existencia con 

el DNI de las miradas,

inocentes y perdidas,

limpias y sanas,

las que alcanzan 

el horizonte de 

las puestas de sol,

caminando descalzos

por el medio del mar

comprobando como

los peces extienden

a su paso

una alfombra de sal,

para nunca más

mirar atrás.

 

Pati, julio 2018

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